Escribo mis historias desde la familia que me formó y las heridas que nos hicieron fuertes.

David Molina es un autor salvadoreño cuya escritura nace de la nostalgia, la memoria familiar y las historias que se niegan a desaparecer.

Su obra explora la familia imperfecta, las ausencias que marcan y el amor que sostiene incluso en medio del dolor.

A través de personajes como Lola y los habitantes de la casa número nueve, sus libros rinden tributo a las mujeres que lo criaron y a las raíces latinas que siguen vivas en cada página.

Mís Libros

Dolores de Amor y Alma Mía

Dolores de Amor y Alma Mía es una novela profundamente humana que se adentra en la memoria, el abandono y las formas silenciosas del amor que no siempre saben decir su nombre. Ambientada en El Salvador del siglo XX, la historia sigue la vida de Lola (Dolores Solórzano), una mujer analfabeta, de carácter fuerte y lengua afilada, marcada por la pobreza, la violencia doméstica y una infancia robada. Huyó de su pueblo siendo apenas una adolescente, no por la guerra -como siempre dijo- sino para escapar de una madre fanática que intentó venderla como esposa a un hombre mucho mayor. Desde entonces, Lola aprendió a sobrevivir trabajando, callando y resistiendo.

Años más tarde, su destino la lleva a la casa número nueve, un hogar caótico y generoso donde conviven Emilia, Gregorio y sus hijos, y donde Lola deja de ser solo una inquilina para convertirse en una presencia indispensable. Allí encuentra, sin buscarlo, una forma de pertenencia y, sobre todo, un vínculo transformador con Gustavo, un niño sensible y distinto, señalado por su entorno. En él, Lola reconoce algo de sí misma: la herida, el miedo, la soledad. Y decide protegerlo con una lealtad feroz, como si el destino le hubiera concedido, por fin, un amor que no hiere.

Los Días En La Casa Número Nueve

En un rincón de El Salvador, la casa número nueve, con sus paredes de bajareque y techos de teja, resguarda los secretos y las memorias de la familia Fernández. A lo largo de los años, este hogar ha sido testigo de nacimientos, pérdidas y el inquebrantable espíritu de sus habitantes. Emilia y Gregorio, los pilares de esta historia, enfrentan con valentía las adversidades que les impone la vida, desde la lucha diaria por el sustento hasta el impacto de una guerra civil que amenaza con desmoronar su mundo. La vida en esta casa es un mosaico de momentos intensos, donde cada rincón guarda una historia, y donde el viejo árbol de aguacate se erige como símbolo de resistencia y esperanza.